HIMNO
Yo no bailo tu música
Yo no soplo tu armónica
Yo no araño la tierra
Con los ojos cerrados
Yo no cierro los puños
Yo no señalo a nadie
Yo no agito colores
Como si fuesen llamas
Yo no enciendo la pira
Que alimenta tu sueño
Yo no sueño con rabia
Yo no subo al andamio
Que levanta ese muro
Yo no canto ese himno
Que revienta las sienes
Yo no escucho consignas
Yo no hablo en tu iglesia
Yo no lanzo ese hueso
Que se clava en el vientre
Yo no invoco a los dioses
Yo no azuzo a los perros
Yo no arrojo a los niños
Yo no lavo uniformes
yo no piso tu alfombra
Yo no peso monedas
Yo no siembro cipreses
Yo no ondeo cadáveres
Yo no bailo tu música.
RAIZ
Caminé los olivos hilera tras hilera
Me detuve a observar las hojas puntiagudas
Los hombres vareaban las copas en invierno
y cuando terminaron fueron al bar de siempre
y yo pasé de largo.
Llegué al mar esa tarde y estaba bullicioso
Los barcos de bajura atracaban en puerto
Las toallas formaban banderas en la arena
Los cuerpos extendidos no invitaban al tacto
Y yo pasé de largo.
En la plaza del norte la noche era un susurro
El viento traía incienso de los bosques cercanos
Las sillas y cadenas ocupaban el centro
Y la gente acudía a cantarle a la estatua
Y yo pasé de largo.
LINEA RECTA
Soy
un castillo de naipes que apenas se sostiene,
una cadena humana bajo el calor de agosto:
las manos sudorosas obligan a un esfuerzo
que te deja sin aire.
Soy
una línea recta formada por infinitos puntos
con los rostros curtidos de mis antepasados;
cavan con sus azadas surcos en mis arterias,
debilitan mis órganos.
Columnas invertidas se clavan en mi abdomen,
el peso de la historia me aplasta sobre el mapa.
No siempre es soportable vivir con multitudes:
si te vas a una plaza se agolpan en la fuente
ocupan las aceras, ensucian los zaguanes
interponen sus cuerpos entre el sol y el paisaje
proyectando una sombra que todo lo oscurece.
Empezamos de nuevo.
He dejado los textos menos comprometedores, los que menos me preocupaban. Escritos a vuelapluma sin ninguna intención más allá del desahogo inofensivo. A partir de ahora el blog tendrá otro nombre y supongo, que otras obsesiones.
Despedida.
Amigos y amigas que habéis seguido este blog. Una buena noticia: en breve eliminaré todos los artículos. Si dentro de unos días entráis y no veis nada es porque se produjo ese feliz momento. Los textos, fotos, poemas, o como queráis llamarlos quieren tomar otra forma.
Sólo eso.
Universo propio y ajeno

Hace dos semanas recogieron esta fruta del Patio de los Naranjos, (unos naranjos entre los que yo imaginaba la imposible imagen del Califa y que más tarde supe que fueron plantados en el XVIII). Esas naranjas servirán para hacer la mermelada amarga que tanto gusta en el norte de Europa. También el aceite cuando es de buena calidad, y aquí es lo habitual, deja en el paladar un regusto amargo. Después de ocho años he llegado a la conclusión de que quizás esta sea lo que mejor define a esta tierra; el contraste en extremo: dulce y amargo, bello y amargo. Y este naranjo cuya copa parece acabar de explotar lanzando sus frutos amargos al vacío, como un pequeño big ban que crease un universo hecho de azahar y desempleo, me recuerda que soy un forastero.
Paraisos dormidos
No sólo duermen los párpados, el cerebro, las extremidades relajadas, rem, pulso que se dilata, corazón que bombea parsimonioso y rítmico. Duermen las vidas, las épocas, los mismos sueños duermen en el lecho cerrado de la memoria.Niña Gitana
Junto al Lungotevere las aves dejarán de volar para que tú las cojas. El río deslizará, entre las luces débiles del campamento, una música dulce como la coca-cola. El frío huirá esa noche del refugio que habita entre tus huesos. Una brisa suave venida de los campos más tiernos acunará tu sueño para siempre. Tu recuerdo dejará de ser ese día golpe de acero sobre la carne abierta.
