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LINEA RECTA
Soy
un castillo de naipes que apenas se sostiene,
una cadena humana bajo el calor de agosto:
las manos sudorosas obligan a un esfuerzo
que te deja sin aire.
Soy
una línea recta formada por infinitos puntos
con los rostros curtidos de mis antepasados;
cavan con sus azadas surcos en mis arterias,
debilitan mis órganos.
Columnas invertidas se clavan en mi abdomen,
el peso de la historia me aplasta sobre el mapa.
No siempre es soportable vivir con multitudes:
si te vas a una plaza se agolpan en la fuente
ocupan las aceras, ensucian los zaguanes
interponen sus cuerpos entre el sol y el paisaje
proyectando una sombra que todo lo oscurece.
RAIZ
Caminé los olivos hilera tras hilera
Me detuve a observar las hojas puntiagudas
Los hombres vareaban las copas en invierno
y cuando terminaron fueron al bar de siempre
y yo pasé de largo.
Llegué al mar esa tarde y estaba bullicioso
Los barcos de bajura atracaban en puerto
Las toallas formaban banderas en la arena
Los cuerpos extendidos no invitaban al tacto
Y yo pasé de largo.
En la plaza del norte la noche era un susurro
El viento traía incienso de los bosques cercanos
Las sillas y cadenas ocupaban el centro
Y la gente acudía a cantarle a la estatua
Y yo pasé de largo.
HIMNO
Yo no bailo tu música
Yo no soplo tu armónica
Yo no araño la tierra
Con los ojos cerrados
Yo no cierro los puños
Yo no señalo a nadie
Yo no agito colores
Como si fuesen llamas
Yo no enciendo la pira
Que alimenta tu sueño
Yo no sueño con rabia
Yo no subo al andamio
Que levanta ese muro
Yo no canto ese himno
Que revienta las sienes
Yo no escucho consignas
Yo no hablo en tu iglesia
Yo no lanzo ese hueso
Que se clava en el vientre
Yo no invoco a los dioses
Yo no azuzo a los perros
Yo no arrojo a los niños
Yo no lavo uniformes
yo no piso tu alfombra
Yo no peso monedas
Yo no siembro cipreses
Yo no ondeo cadáveres
Yo no bailo tu música.
