Cerca
Sé que estás cerca porque huelo a hojarasca.
Durante la mañana el olor me ha aplastado,
enredado en mis propios nervios, lianas secas.
Sé que estás lejos, cerca, veo el teléfono mudo
desprendiendo olor a ramitas de bonsai:
quizás un naranjo o un sauce llorón sin lacrimal.
Hay humo y nada arde que sea digno
de mención: mis pies, o el vello de las piernas.
Abro la ventana y las llamas se arrojan a la calle
la ciudad arde desde las aceras buscando el río.
Lo siento por vosotros ignorantes del fuego
también por ti: pirómana.
Suena el teléfono.
