Supermercado
Podéis estar tranquilas:
no me desangraré porque una piel adopte el color
de una playa cercana, o unos ojos escondan una llave,
una lengua esconda una cuchilla que corta el paladar.
No moriré por eso. Podéis dormir a pierna suelta.
Temisteis que quedase suspendido como un ventilador
¿En qué bar? ¿Con qué baile? ¿Cortando con las aspas?
Pero yo no cuelgo, no tengo práctica en, no calculo.
Moriré de algo vulgar (¿oxidación?) como las bicicletas,
como los toboganes demasiado pronunciados.
Algo así. Muerte de entre semana de ocho a tres.
¿Qué tal un lunes? En un supermercado con la tarjeta
extendida como una sonrisa. La cajera se coloca
el pelo hacia el lado, muestra unos labios frescos
sección de congelados, una mirada de oferta.
Moriré de algo parecido a un ataque de hambre.
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Autor: Gemma
extendida como una sonrisa". Todo esto me recuerda a una canción que cantaba una amiga mía, una canción que no sé cómo se titula ni de quién es, pero cuyo estribillo decía: "¡Pánico! ¡Pánico a la muerte...! ¡ ...ridícula!" Ay, qué vida esta. Yo siempre digo que me suicidaré por colapso del sistema de ayudas sociales. Llámame agonías, pero no me fío de que cosa tan keynesiana dure para el tiempo en que ya no pueda yo ganarme el pan.
Fecha: 04/11/2009 20:52.
Autor: Gemma
Fecha: 04/11/2009 20:55.
Autor: jose
que hacía el difunto con una gallina
Esta parte de la canción es muy buena (además recuerdo esta muerte).
Ayer, viendo un documental de homenaje a Ayala decía que tener miedo a la muerte era una tontería, que él temía a hacerse un corte o romperse una pierna. Este poema es lo mismo. No es el miedo a la Muerte, es el miedo a las numerosas muertes cotidianas que tenemos a lo largo de la vida. A esas cositas que nos hacen perder mucha energía e ilusiones. Qué son las de siempre: oxidación (que nos hacemos mayores!).
Fecha: 04/11/2009 21:30.
Autor: jose
Fecha: 04/11/2009 21:32.
Autor: Gemma
Fecha: 05/11/2009 11:23.
